Ratones sin software
Can Kelo y sus amigos jugaban cada noche, pero ninguno tenía un ratón o un teclado de marca. Jugaban con aparatos baratos del supermercado, y ninguno traía software. Para darle otra función a una tecla descargaban lo que encontraban en internet: unos estaban llenos de anuncios, otros saltaban con avisos de virus y casi ninguno hacía lo que querían. La primera pregunta surgió entonces: ¿por qué algo tan simple es tan difícil?